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El pensamiento crítico y las creencias religiosas

Critical thinking and religious beliefs

http://orcid.org/0000-0001-7824-3748 Manolo Acosta Muñoz 1
Universidad Politécnica Salesiana, Ecuador

El pensamiento crítico y las creencias religiosas

Sophia, Colección de Filosofía de la Educación, núm. 24, 2018

Universidad Politécnica Salesiana

Recepción: 08 Febrero 2017

Aprobación: 15 Julio 2017

Publicación: 08 Enero 2018

Resumen: El presente artículo se propone analizar la necesidad de aplicar el pensamiento crítico en el momento de asumir una creencia religiosa. Debido a que los preceptos religiosos inducen en el creyente comportamientos concretos, es necesario reflexionar críticamente en las consecuencias de asumir una creencia en general y una creencia religiosa en particular, para cumplir con este propósito se hace indispensable considerar los principios fundamentales que sustentan al pensamiento crítico y a la pedagogía crítica contemporánea. Una creencia infundada o asumida de manera acrítica es fuente de subjetivismo, de dogmatismo y de fanatismo que deben ser evitados. Se revisa brevemente la función de los líderes religiosos y de la filosofía de la religión en la educación de las creencias, y, se determina la incidencia del pensamiento crítico en las creencias religiosas. Se analiza cómo ciertos líderes religiosos manipulan a sus seguidores mediante interpretaciones antojadizas de los libros sagrados, muchas veces motivadas por el precepto protestante de la libre interpretación de la Biblia sugerida con Lutero desde la época renacentista. Valora el diálogo que debe existir entre razón y fe; promueve el pensamiento crítico como un mecanismo para educar en la fe religiosa. Para concluir, el trabajo propone pautas y alternativas para la comprensión de las creencias religiosas. Es una investigación bibliográfica y documental que como estrategia operacional contribuyó para la observación y la reflexión ordenada y sistemática del tema investigado, se auxilia en los métodos deductivo-inductivo, inductivo-deductivo y en los métodos fenomenológico-hermenéutico.

Palabras clave: Pensamiento crítico, creencias religiosas, filosofía, religión, manipulación.

Abstract: The present article proposes to analyze the need to apply the critical thought at the moment of assuming a religious belief. Because the religious prescripts induce in the believer concrete behaviors, it is necessary to reflect critically in the consequences of assuming a belief in general and a religious belief in particular, to expire with this intention it becomes indispensable to consider the fundamental beginning that they sustain to the critical thought and to the contemporary critical pedagogics. A groundless or assumed way belief acritical is a source of subjectivism, of dogmatism and of fanaticism that must be avoided. There is checked briefly the function of the religious leaders and of the philosophy of the religion in the education of the beliefs, and, there decides the incidence of the critical thought in the religious beliefs in this sense is analyzed how certain religious leaders manipulate its followers by means of fanciful interpretations of the sacred books, often motivated by the Protestant prescript of the free interpretation of the Bible suggested with Lutero from the Renaissance epoch. It values the dialogue that must exist between reason and faith; he promotes the critical thought as a mechanism to educate in the religious faith. To conclude, the work proposes rules and alternatives for the comprehension of the religious beliefs. It is a bibliographical and documentary investigation that like operational strategy he contributed to the observation and the tidy and systematical reflection of the investigated topic, it is helped in the deductive - inductive, inductive - deductive methods and in the methods phenomenological hermeneutically.

Keywords: Critical thinking, religious beliefs, philosophy, religion, manipulation.

Forma sugerida de citar:

Acosta Muñoz, Manolo (2018). El pensamiento crítico y las creencias religiosas. Sophia, colección de Filosofía de la Educación, 24(1), pp. 209-237.

Introducción

El tema El pensamiento crítico y las creencias religiosas, tiene como objetivo central analizar la necesidad de aplicar el pensamiento crítico en el momento de asumir una creencia religiosa.

El problema de esta investigación es que una creencia religiosa asumida de manera acrítica trae consigo conductas sumisas que diluyen al sujeto que la experimenta. Si se parte de la idea de que todo mandato o precepto religioso conlleva actitudes y comportamientos concretos que exigen una revisión crítica de las consecuencias que trae consigo el asumir una creencia en general y una creencia religiosa en particular, la idea a defender en este artículo es que una creencia religiosa asumida de manera crítica conduce hacia pensamientos y comportamientos activos, constructivos, propositivos y coherentes.

El ser humano se encuentra inmerso en una sociedad compleja signada por todo un conjunto de información producto del avance de la ciencia y de la tecnología, situación que invita a replantear procesos de búsqueda, selección y procesamiento crítico de la información que con el tiempo configuran nuevas formas de pensar y de actuar en el mundo. En cada acción humana es indispensable ejercitar el pensamiento crítico como una parte fundamental del progreso individual y social.

A través de la historia se ha comprobado que el progreso del ser humano pertenece a quienes piensan por sí mismos, quienes validan y respaldan sus ideas. Los grandes filósofos no hubiesen avanzado si no se hubiesen atrevido a pensar críticamente el entorno y todo cuanto ocurría a su alrededor, Copérnico no hubiese generado su teoría heliocéntrica si no se atrevía a cuestionar y demostrar científicamente que la teoría geocéntrica imperante en las edades antigua y medieval se encontraba equivocada.

El pensamiento crítico es el motor fundamental para el avance de la especie humana. Sin embargo, a pesar de que los principios morales sobre los que se asientan los credos religiosos predican el amor y respeto al prójimo, como estrategias para la convivencia y el bienestar social, a través de la historia se ha constatado que en su mayoría las religiones se han convertido en un obstáculo para el progreso de la razón y de la ciencia al promover implícita o explícitamente el abandono del pensamiento crítico, aspecto evidenciado en la formulación de respuestas sencillas para los grandes enigmas de la naturaleza que al final truncan la curiosidad y el anhelo permanente por conocer.

Por lo expuesto, es importante considerar la incidencia del pensamiento crítico en las creencias religiosas para lo cual se hace indispensable replantear la función de los líderes religiosos, de los filósofos de la religión y de los educadores en general quienes deben promover una tarea común el propender un pensamiento crítico que permita comprender el sentido y el significado de la vida, que promueva la comprensión de la coexistencia entre razón y fe. En definitiva, se debe considerar al pensamiento crítico como un mecanismo para educar en la fe religiosa para lo cual se proponen pautas y alternativas que permiten la comprensión de la problemática.

Por su parte, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ha consagrado la libertad de culto, creencia y conciencia y bajo estos principios, todo ciudadano tiene la libertad de elegir su religión o filosofía de vida sin ningún tipo de coerción estatal. Esto, a su vez, le faculta a integrarse al grupo religioso de su elección y recibir las enseñanzas que ahí se impartan.

Hasta ahí no hay ningún problema, los inconvenientes surgen cuando los líderes religiosos, los filósofos de la religión y los educadores de la religión manipulan la buena fe de los creyentes. A través de preceptos o mandatos, muchas veces fundamentados en los libros sagrados, pueden convencer a sus seguidores para que realicen actos destructivos o perjudiciales para sí mismo y para la sociedad, aspecto que se produce cuando el creyente anula su capacidad crítica, cuando no opone resistencia y se limita a aceptar ciegamente todo cuanto le ha impuesto un tercero.

Lo anterior, evidencia la necesidad de educar a todo ciudadano en el uso del pensamiento crítico puesto que, si todas las personas y en especial las que poseen fe religiosa, tuviesen un criterio formado respecto a las verdades de fe, tendrían también las herramientas cognitivas necesarias para descubrir engaños y para no ser presa fácil de manipulaciones. Por ello el propósito de este artículo es mostrar cómo el desarrollo y uso del pensamiento crítico puede ayudar a los creyentes a entender mejor su fe y los preceptos que guían sus acciones y omisiones.

El artículo está estructurado en cuatro partes: En la primera realiza una aproximación conceptual al pensamiento crítico y a las creencias; en la segunda parte, reflexiona acerca del rol de los líderes religiosos y de la filosofía de la religión en la educación de las creencias; en la tercera parte, analiza la incidencia del pensamiento crítico en la comprensión de las creencias religiosas individuales y sociales; y en la cuarta parte, propone alternativas para la comprensión racional de las creencias religiosas. A continuación, se desarrolla el contenido propuesto.

Aproximación conceptual al pensamiento crítico

Para reflexionar acerca del pensamiento crítico, es necesario explicar el significado mismo del pensamiento en general, para ello se acude a las afirmaciones de Saladino (2012) para quien el término pensamiento es:

…un sustantivo construido a partir del verbo pensar, que proviene del latín pensare. […] puede entenderse de seis maneras distintas: 1) Facultad intelectual; 2) Acción y efecto del pensar; 3) Conjunto de ideas propias de una persona o colectividad; 4) Ideas discursivas; 5) Autoconciencia creadora; 6) Reflexión con base en la cual proceder (p. 1).

De modo que, su semántica engloba tanto la actividad productiva como su producto y se usa como sinónimo respectivamente de intelecto, razón, idea y juicio.

Hablar del pensamiento crítico implica referirse a un concepto polisémico derivado de la misma complejidad del pensamiento, obliga retornar a lo que Floralba Aguilar (2012) al explicar la problemática del pensamiento, denomina la “estructura interna o procesos psicológicos que lo determinan” (p. 11). En este sentido, es necesario comprender la esencia misma del pensamiento crítico para luego determinar las características fundamentales, sus clases y su incidencia en las creencias religiosas.

Siguiendo la exposición de Floralba Aguilar (2012), es preciso considerar que reflexionar sobre el pensamiento “implica una vuelta al sujeto pensante y a sus múltiples relaciones” (p. 11). La autora considera que el ser humano es un ser “relacional, relacionado, situado y abierto a la totalidad, incluido se encuentra influido por las reacciones físico-químicas internas que le permiten actuar, pensar y ser de tal o cual modo” (p.12).

Efectivamente el pensamiento interviene en todos las facetas humanas por lo que se encuentra asociado con la totalidad del ser humano involucrando algunas dimensiones humanas como las que establece Floraba Aguilar (2012) “la imaginación, la emoción, la volición, la sensación, la percepción, la representación, etc.” (p. 12). Según Aguilar (2012) “en la exploración del fenómeno del pensamiento disponemos de una diversidad de problemas y enfoques que generan una serie de aristas desde las que puede ser abordado” (p. 12). Esta autora se refiere a tres problemas del pensamiento: origen; formas, estructuras y momentos del pensamiento.

Por lo general, el pensamiento crítico se comprende como un pensamiento reflexivo y razonable centrado en la capacidad que tiene el ser humano para decidir en qué creer o qué hacer; reflexivo, en la medida que analiza resultados y situaciones del sujeto involucrado en los procesos; razonable ya que de todas las dimensiones de pensamiento, la razón es la que predomina; evaluativo puesto que conlleva un juicio valorativo sobre todas las acciones y decisiones tomadas en la vida; por ello se admite que el pensamiento crítico incluye la resolución de problemas y la toma de decisiones.

Así mismo, a decir de Rosa María Torres (1998), el ser humano con pensamiento crítico se caracteriza por lo siguiente:

Por disponer de una mente abierta que le permite indagar, examinar ideas y conocimientos; por su humildad intelectual en la medida que ha logrado desarrollar conciencia de los límites del conocimiento y el reconocimiento de las equivocaciones; por la libertad de pensamiento que conduce a pensar por sí mismo y a guiarse de acuerdo a principios y preceptos por la justicia y dignidad humanas; por su entereza ante las consecuencias ya que es importante que enfrente con justicia ideas, visiones, errores y verdades del ser humano; por su empatía intelectual que permite respetar los puntos de vista de los demás y colocarse en el lugar del otro para trabajar en justicia y equidad; por su integridad intelectual que explica la necesidad de ser honesto en su pensar respetando las convicciones individuales; por su perseverancia intelectual puesto que recomienda que el ser humano debe tener una actitud perspicaz que debe ser utilizada al enfrentarse con la irracionalidad de otros; por su confianza en la razón , valorando a las personas que pueden pensar en ellas mismas y en los demás orientados por los principios de claridad, coherencia y lógica; por su imparcialidad, para el establecimiento de estándares intelectuales; por la motivación y disposición para abordar problemas con una amplia disposición.

En el siguiente acápite se realiza una breve conceptualización, fundamentación y problematización acerca de las creencias religiosas.

Las creencias religiosas

Este subtema inicia con el análisis de las características de la creencia en general para luego determinar en ellas la incidencia del pensamiento crítico. El ser humano es capaz de observar el entorno, captar información a través de los sentidos, procesar esa información y elaborar un contenido cognitivo.

La memoria juega un papel importante en proceso cognitivo del ser humano para el registro, el almacenamiento y la recuperación oportuna del conocimiento. Este proceso de captación, procesamiento de información y producción de nuevo conocimiento es un proceso constante y que no se detiene hasta el momento en que dejamos de existir. Pero, ¿Qué decir acerca de la validez del conocimiento espontáneo y aún del científico? Actualmente se sabe que no siempre es definitivo.

Quien piensa, analiza y entiende, solo define un estatus provisional de verdad del conocimiento que hasta ese momento ha adquirido o producido. Mucho de lo que la comunidad científica ha dado por verdadero, al hacerse nuevas investigaciones, se ha comprobado que es falso o, cuando menos, no totalmente cierto. Un ejemplo claro lo tenemos en las teorías cosmológicas que desde la teoría geocéntrica propuesta por Ptolomeo y Aristóteles, hasta la heliocéntrica defendida por Galileo con su precedente en Copérnico han experimentado una serie de refutaciones hasta llegar al modelo de universo actual mismo que seguirá cambiando de acuerdo a los descubrimientos que aparezcan en el futuro.

De allí que, «creer» solo define el hecho de «dar por cierta una proposición». Por ello se considera que una creencia no es más que solo aquello que cualquier ser humano da por cierto. No importa si el contenido de dicha proposición es verdadero o falso, el acto de creer solo le atribuye subjetivamente el estatus de verdadero.

Así, la proposición: «Dios existe». Si se da por cierta dicha proposición, se cree que Dios existe. Igualmente sucede con la proposición negativa: «Dios no existe», si se da por cierta dicha proposición, se cree que Dios no existe. Así se entiende que más allá de si Dios existe o no, en este caso, es el sujeto el que le atribuye a las ideas planteadas el estatus de verdadero.

Ahora bien, si para definir si algo es bueno, válido o verdadero, tomásemos como base únicamente la opinión personal, sería un gran error. La experiencia indica que, si alguien está convencido de que beber alcohol en exceso no le causará ningún daño, sabemos que su opinión personal no le salvará de morir si su hígado desarrolla una cirrosis. En el momento en que una persona radicaliza su posición subjetivista, puede anular cualquier posibilidad de reflexión, pudiendo llegar al dogmatismo e incluso al fanatismo.

Como bien lo indica Adela Cortina (1994) “un dogmático es aquella persona que inmuniza sus convicciones, sean teóricas o morales, frente a la crítica racional, y ni permite, por tanto, que otros las pongan en cuestión, ni está dispuesto él mismo a revisarlas” (p. 84). Pero ¿qué sucede cuando un fanático llega a tener poder? La historia de la humanidad nos revela que, tal hecho, siempre ha tenido consecuencias nefastas para la sociedad. Los genocidios: judío, armenio, guatemalteco, camboyano, en Ruanda y Bosnia, por nombrar algunos, los actos terroristas en los distintos lugares del mundo, etc., muestran claramente lo destructivo que resulta para la sociedad cuando el poder cae en manos de líderes políticos o religiosos fanáticos.

Para prevenir los problemas mencionados, es necesario educar en valores, es preciso que se enseñe a discernir entre lo que construye a la sociedad y aquello que puede destruirla. Esa actitud de discernimiento debe aplicarse también a las creencias religiosas ya que todo creyente, debería aprender a analizar los contenidos morales y axiológicos de las doctrinas de las distintas religiones. De hecho, es importante que se conozca cuál es el verdadero significado de religión, de la salvación, de los conceptos de cielo, de infierno, etc. Muchas veces, la ignorancia del lenguaje religioso, lleva al creyente a creer cosas que no son coherentes y a realizar actos destructivos.

En pro del conocimiento del fenómeno religioso, se intenta definir lo que se entiende por religión. En este sentido, en el diccionario filosófico de José Ferrater Mora José (2001) se dice que: “religión procede de religio, que a su vez se relaciona con religatio, término que es una sustantivación de religare (unir, atar)” (p. 3062). De lo anterior, se entiende que la religión es una relación profunda entre dos o más seres.

Desde la perspectiva del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (2016), la religión es un conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, dichas creencias motivarán en el creyente sentimientos de veneración, temor, etc.; generarán normas morales, ritos, oración y sacrificios para darle culto. En esta segunda definición, la relación a la que se refiere el término religatio, se da entre el hombre y la divinidad. De lo afirmado se infiere que toda religión tiene tres elementos fundamentales: el Ser humano, las mediaciones y el Ser supremo. Para estudiar cómo aplicar el pensamiento crítico en el campo de la religión, es preciso centrarse en las funciones y tareas de los líderes religiosos y del filósofo de la religión como una de las principales mediaciones predominantes en toda religión.

Rol de los líderes religiosos

De los muchos medios que el ser humano ha construido para relacionarse con Dios, uno de los más importantes se encuentra en los líderes religiosos y en el filósofo de la religión. En toda religión, los líderes han sido quienes han elaborado las creencias y los preceptos, que, según ellos, Dios les ha revelado, tenemos algunos ejemplos:

En el animismo, se consideraba que la adoración a los antepasados era necesaria, que “los sueños son medios de comunicación con los espíritus” (Torres, 2011, p. 67), y así fueron construyendo ritos, cultos, tabúes efectuados por sacerdotes, brujos o chamanes. Por ello se justifica que entre los griegos, los romanos, los mayas, los aztecas, los egipcios y otros más, la presencia de numerosos dioses haya sido significativa. Estas sociedades politeístas adoraban a una diversidad de estatuas de barro o de piedra que representaban a sus diferentes dioses, pero de acuerdo a Torres (2011) también había reyes o emperadores que personificaban a dios y exigían su adoración, un ejemplo de estas religiones politeístas es el hinduismo que aún predomina en la India y en otras regiones.

En todo caso, en las religiones politeístas y monoteístas, los líderes fungen como sacerdotes; ellos son los que constituyen el nexo entre lo sagrado y lo profano; ellos son los que conducen a los hombres hacia la presencia divina. Desde la instauración del cristianismo, el sacerdote se convierte en el líder que orienta la vida, el pensamiento y la conciencia de los católicos, sin embargo, con el advenimiento de la reforma protestante, la Iglesia católica experimenta una fragmentación que poco a poco deja de lado el sacerdocio ministerial y se da paso al sacerdocio laical en donde el líder religioso es el pastor. Sacerdotes y pastores basándose en las Sagradas Escrituras, hasta la actualidad utilizan la predicación como instrumento básico para guiar a sus feligreses.

Un aspecto importante en el tema de los líderes religiosos, es el de los fundadores de las distintas religiones quienes paulatinamente fueron definiendo un tipo de creencia que con el tiempo se fue expandiendo hacia las grandes regiones, entre ellos sobresalen: Zoroastro, Moisés, Buda, Jesucristo, Mahoma, etc. Todos ellos, de acuerdo a su testimonio, han recibido el mensaje directamente de Dios y desde entonces serán los encargados de revelar la palabra de Dios a toda la humanidad, ellos serán los responsables de transmitir a los seres humanos, las enseñanzas proporcionadas por la divinidad. Al respecto, Adela Cortina enfoca dos aspectos fundamentales de toda revelación religiosa: “el de aquellos que son receptores directos de la revelación y que captan su verdad como evidente, y el de quienes tienen que creer por tradición en una revelación que los primeros dicen haber recibido” (Cortina, 1996, p. 220). Aquella persona que recibe la enseñanza del maestro, por medio de un discípulo, debe hacer un acto de fe y creer sin haber visto, ya sea por tradición oral o escrita.

En el momento en que se escriben las enseñanzas del fundador, dichos escritos se elevan a la categoría de sagrados. Con el tiempo, tales textos servirán para conocer, no solo lo que dijo el fundador, sino también lo que, según el creyente, Dios le revela para su vida actual. Para conocer tal revelación, el texto sagrado debe ser interpretado. Es conocido que, en las distintas religiones, quienes han interpretado los libros sagrados, han sido los líderes religiosos; monjes, sacerdotes, o profetas, han enseñado a sus fieles lo que, según su interpretación, Dios quiere de ellos. En el caso del cristianismo católico, ya desde edad media, “la Escritura aparece a los ojos de todo el mundo como un libro confuso, esotérico y casi ininteligible cuya interpretación solamente pueden llevar a cabo algunos iniciados: la élite de canonistas y teólogos al servicio del Papa” (Grau, 2009, p. 1). El cristianismo protestante se diferenciará radicalmente en este aspecto como se verá más adelante.

Pero, más allá de la interpretación técnica de los expertos, debido a que todo ser humano tiene la capacidad de reflexionar y entender, todos podríamos interpretar un texto sagrado. Pero, como es lógico, quien no tiene el conocimiento técnico para hacer una interpretación, no llegará a conocer a ciencia cierta lo que quiso decir el autor original, sólo inferirá lo que su imaginación le indique. En el ámbito filosófico, la disciplina que permite realizar una interpretación técnica de cualquier texto antiguo, es la hermenéutica,

…una disciplina auxiliar para la explicación de la Biblia y de los textos clásicos de la historia humana, … a fines del siglo XVIII se acumularon tantas aporías de la explicación y de la interpretación de la Biblia y de los textos clásicos; … el proceso mismo de adquirir conocimientos se había transformado en su problema principal. Es este el momento en que la interpretación necesitaba de una reflexión crítica alrededor de su teoría y metodología, una reflexión que ya no se podía limitar al marco de la interpretación de la Biblia y de los textos clásicos,.. (Demon, 2013, p. 39).

Los estudios exigían extenderse hacia otras disciplinas como la literatura, el arte, la historia y las ciencias humanas en general, teniendo siempre como antecedentes a Schelaimacher, Dilthey y Heidegger, la hermenéutica filosófica fue desarrollada por Hans Geor Gadamer. Esta disciplina ha ayudado grandemente en la comprensión de textos, de ideas y de creencias.

En el ámbito de la religión, es muy importante aplicar los principios de la hermenéutica, ya que, una mala interpretación de un texto, un hecho o un evento, bien podría llevar a la muerte a seres inocentes como relata el ejemplo del culto al Dios Moloch:

Cartago tenía a Moloch como dios supremo y protector de la ciudad. La estatua del dios Moloch de bronce tenía el cuerpo de hombre y la cabeza de toro con cuernos; en su seno se encerraban y quemaban los jóvenes que se le ofrecían como víctimas propiciatorias. Como todo ídolo, Moloch pedía sangre y devoraba al hombre (Herrero, 1999, p. 225).

Si sucedía alguna catástrofe natural o eran devastados por otros pueblos, la interpretación lógica era que Moloch estaba enojado. Para aplacar este enojo se realizaba el holocausto.

En este contexto, es muy importante lo planteado por Kant (1972) con respecto a la veracidad de los mandatos divinos que se pueden encontrar en un texto sagrado. En su obra La religión dentro de límites de la mera razón, cuando analiza el auténtico y falso culto, indica que:

A ese juez la revelación le ha llegado únicamente a través de hombres, igual que su interpretación, y si le parece que también le ha venido de Dios mismo (como la orden dada a Abraham de sacrificar a su propio hijo como a un cordero), es cuando menos posible que en esto exista un error (Kant, 1972, p. 190).

Aquí nos indica claramente que toda revelación y toda interpretación puede tener errores; la conclusión lógica es que, líderes y seguidores, deberían analizar bien aquello que piensan que Dios les revela. El hecho de que existan extremos perniciosos en las creencias religiosas, hace necesaria la búsqueda de un límite a las acciones motivadas por esas creencias. Dichos límites deben ser definidos por la racionalidad crítica y no solo por la mera creencia en una «revelación divina».

En la actualidad y gracias al surgimiento de las ciencias positivas y a las ciencias humanas, las creencias religiosas han ido cambiando. La cosmología, la biología, la medicina, así como la filosofía, y en este caso la hermenéutica, han ayudado a entender e interpretar mejor los libros sagrados, muchas de las catástrofes que en la antigüedad eran atribuidas a la ira de los dioses, hoy se conoce que no son más que fenómenos naturales.

En este escenario, es importante analizar el problema de la interpretación de los libros sagrados en el cristianismo protestante cuyo principal pilar se sitúa en la Reforma protestante impulsada por Lutero con la idea acerca de la «libre interpretación de la Biblia». Más allá de si Lutero tuvo razón o no, o de si su intención fue buena o no, el hecho cierto es que, al proclamar una libre lectura e interpretación de la Biblia, puso las bases para que cualquier persona hiciese su interpretación particular y elaborara sus propias creencias cristianas. Como consecuencia de esto surgieron las iglesias históricas protestantes –Luterana, Anglicana y Calvinista- y hoy los miles de grupos llamados cristianos.

Pero, una cosa es lo que dice la escritura y otra lo que cualquier persona entiende o deliberadamente se inventa al leer el texto sagrado. Para evitar malos entendidos y malas interpretaciones, es necesario que, aquella persona que va a realizar un trabajo de interpretación, tenga formación técnica, especialmente, en hermenéutica. Con el conocimiento filosófico necesario, todo intérprete, tendrá las bases necesarias para entender lo que el autor realmente quiso decir al escribir el texto. Si al hacer una interpretación se toma en cuenta: el lenguaje en que está escrito el texto; el contexto cultural, social, histórico o político; los aportes de la ciencia acerca del tema que trate el texto objeto de interpretación, etc., tendrá mayor probabilidad de entender a ciencia cierta lo que dijo el autor. En el caso opuesto, quien no tenga la formación filosófica adecuada, no podrá hacer una buena interpretación de texto alguno y las conclusiones a las que llegue serán una mera opinión personal que incluso puede conducir a expresar cosas que el texto sagrado no las dice.

Claro está que, puede darse el caso de que algún líder religioso inescrupuloso, deliberadamente manipule la interpretación de la Biblia en función de sus intereses personales y con el fin de obtener algún beneficio propio. A partir de textos bíblicos puede construir mensajes y sentidos que avalen sus requerimientos perjudicando a los demás al ser presentados como un mandato divino, esto sucede por cuanto existen creyentes que confían absolutamente en su líder y asumen totalmente los mandatos formulados. Este tipo de creyentes anulan su capacidad crítica y reflexiva que les lleva a obedecer ciegamente sin analizar si dicha obediencia le beneficia o le perjudica.

También en lo político, puede darse el caso de la manipulación de las creencias religiosas y las malas interpretaciones de la Biblia. David Stoll (2002) en su obra ¿América Latina se vuelve protestante? muestra cómo los grupos protestantes han influido en la política local de los pueblos latinoamericanos. A diferencia de los protestantes liberales y de gran parte de la Iglesia Católica, figuras prominentes como Luis Palau aconsejaban a los latinoamericanos que se concentraran en mejorarse a sí mismos en lugar de trabajar por los cambios estructurales. Estos líderes sostenían ser apolíticos, pero comúnmente apoyaban a cualquier régimen en el poder. Para una minoría que enfrentaba la hostilidad de la iglesia católica en un medio político inestable, el alinearse con un dictador parecía ser la única forma de salvaguardar la libertad de culto, es así como:

….surgió la creencia, basada en una interpretación fundamentalista de Romanos 13:1, de que cualquier gobierno anticomunista era ordenado por Dios. Cuando gran parte del clero católico se puso contra los regímenes militares en la década de 1970, los líderes evangélicos generalmente no lo hicieron. Algunos predicaban la sumisión a las dictaduras y defendían el statu quo, como si fuera una obra del Señor (Stoll, 2002, p. 33).

Otro ejemplo de la injerencia protestante en la política latinoamericana lo podemos encontrar en la Iglesia de la Unificación, de Sun Myung Moon, un grupo religioso que tenía una política conspiratoria. Los discípulos de Moon ganaron cierto número de neófitos en América Latina, pero su vehículo principal era un grupo de interés político llamado la Confederación de Asociaciones para la Unificación de las Sociedades Americanas (CAUSA); su causa era “combatir al comunismo en América, para cuyo fin el grupo se encargó de mejorar la imagen extranjera de las dictaduras militares y de proporcionar apoyo logístico a los contras nicaragüenses” (Stoll, 2002, p. 28).

Como podemos ver, las creencias religiosas tienen un gran poder motivacional. Muchas de ellas han sido forjadas a través de la interpretación personal de los escritos sagrados. Queda también expuesta la necesidad humana de orientar dichas interpretaciones y creencias hacia la edificación del hombre y no a su destrucción. Esto sólo será posible si se educa en el pensamiento crítico.

Rol de la filosofía de la religión

Para exponer acerca del rol de la filosofía de la religión, es importante, considerar algunos aspectos esenciales relacionados con el fenómeno religioso. Es preciso comprender que para determinar el fundamento del fenómeno religioso es necesario reconocer el aporte de la antropología y de la filosofía.

El fenómeno religioso puede ser entendido como un sistema de orientación de las formas de vida vinculado al campo de las emociones, exige considerar el éthos religioso, el comportamiento y las costumbres en sus variantes.

Desde la antropología, de acuerdo a González (2013) existen al menos tres teorías sobre la religión: una subjetiva psicológica que manifiesta que el origen de la religión se encuentra en la naturaleza misma del hombre quien siente la necesidad de un ser supremo que de significado y esperanza a su vida. Al respecto, desde la antigüedad encontramos planteamientos como el de Protágoras que decía que “el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son y de las que no son, en cuanto que no son” con lo que induce a pensar que inclusive Dios depende del hombre; en esta misma línea encontramos a Schleiermacher quien consideraba que la religión comenzaba con una sensación de dependencia; Feuerbach sostenía que el concepto de Dios es la imagen de una persona idealizada por cuanto el ser humano tiende a buscar fuera de él aquello que no encuentra en él; Freud manifestaba que la idea de Dios surge de la necesidad humana básica de una imagen paterna que al fin se convierte en la imagen de Dios.

Al respecto, González (2013) sostiene que esto se explica cuando en la Biblia, “en el Génesis 1 encontramos que somos creados a imagen de Dios con la intención de que tuviésemos una relación con él. En Romanos 1:20 dice que todos los hombres tienen grabado en su corazón un conocimiento de Dios” (p. 181). Lo anterior confirma la tesis que Dios es una parte fundamental de la naturaleza humana.

Siguiendo a González (2013), la otra teoría sobre el comienzo de la religión es de enfoque evolucionista que considera que la religión se origina con el hombre por cuanto la religión es el resultado de un proceso evolucionista de la cultura humana que va desde lo puramente material hasta las concepciones de espíritus (de la naturaleza y ancestrales) de carácter animista; luego aparece el politeísmo centrado en la creencia de varios dioses y desde aquí las culturas evolucionan hacia la etapa final que es el monoteísmo.

El mismo González /2013), establece que el tercer modelo para el origen de la religión es el monoteísmo original que dice que la religión se origina cuando Dios se revela a sí mismo al hombre.

Winfried Corduan, citado por González (2013) identifica nueve características de la primera forma de religión del hombre que considera que

Dios es un Dios personal; se hace referencia a él con gramática y cualidades masculinas; se cree que Dios vive en el cielo; tiene gran conocimiento y poder; él creó al mundo; Dios es el autor de las normas del bien y del mal; los seres humanos son criaturas de Dios y se espera que vivan de acuerdo con sus normas; los seres humanos han quedado alienados de Dios al desobedecer sus normas; Dios ha provisto un método para superar esta alienación (p. 179).

Se dice que el ser humano en su esfuerzo de sobrevivir en un mundo repleto de fuerzas espirituales debía tener el poder para manipular a la naturaleza y a diferentes fuerzas por lo que acudieron al uso de la magia, el mito, el rito y la leyenda como mecanismos de explicación y de control del mundo y de sí mismo hasta que poco a poco va racionalizando todo cuanto ocurre en el entorno en el que participa el ser humano. Esto lleva a algunos estudiosos a establecer que la religión tuvo tres etapas fundamentales: la magia, el tabú y la religión propiamente dicha. Por su parte, el logos se convierte en un nuevo mecanismo de comprensión de todos los problemas inherentes a la realidad mediata e inmediata que pronto encontrará sus respuestas a través de los nuevos métodos incorporados por la ciencia.

Si se considera que el fenómeno religioso tienen por función organizar y orientar las formas de vida de los seres humanos como lo han demostrados los diversos estudios antropológicos, entonces también se deberá admitir que lo sagrado o divino seguirá siendo una necesidad propia de la existencia humana. Y de acuerdo a esta perspectiva compartida por varios antropólogos y filósofos, la religión seguirá siendo el mejor intento por solucionar aquello que oscila en los límites de la razón y de la ciencia, es una realidad que se expresa mediante el sentimiento, que se ubica en la dimensión emocional del ser humano.

Por lo antes afirmado, toda religión incide en la forma de pensar, de ser y de actuar del ser humano.

Entonces, en este escenario, ¿cuál es el rol de la filosofía de la religión en la educación de las creencias? Al respecto, se puede sostener que una de las tareas de la filosofía de la religión es determinar racionalmente el ser, la esencia, la existencia, el sentido y el significado del fenómeno religioso. La filosofía de la religión está llamada a comprender el pensamiento y la acción del sujeto en torno a las creencias religiosas que regulan su existencia.

Para que exista filosofía de la religión se requieren dos condiciones necesarias: que haya una religión que se convierta en objeto de estudio y que haya filosofía que la cuestione consciente y críticamente, una filosofía que problematice, que busque sus causas, fundamentos, esencias y consecuencias.

En este sentido, corresponde a la filosofía de la religión comprender la naturaleza, posibilidad, origen, esencia, forma y verdad del fenómeno religioso. El enfoque sobre el problema de la verdad, es uno de los cuestionamientos mayores que marcan la diferencia entre filosofía y religión. En este sentido, ya los filósofos antiguos habían descubierto que las vivencias no pueden transmitirse.

Entonces, qué debe hacer la filosofía de la religión para educar en las creencias. Objetivamente hablando, la filosofía de la religión tendrá que moverse entre dos verdades: la confianza racional en la creencia y la fe. La fe orienta a la confianza y la creencia puede ser verdadera o falsa, las dos son de carácter individual. Al respecto, González (2013) manifiesta que el filósofo de la religión se basa en la fe, la opinión y la prueba que le conducen de la creencia al conocimiento-convicción, mientras la sola religión se sustenta en la fe-creencia que le conduce al conocimiento basado en el principio de una autoridad exterior.

Entre filosofía de la religión y educación siempre se ha evidenciado una relación estrecha y es que la religión y el mito no sólo fue el marco en el que se generaron las primeras explicaciones sobre el orden cósmico y el lugar de los seres humanos y sus mutuas relaciones en el mismo, sino que la religión ha sido y sigue siendo forjadora de normas básicas de convivencia social e imperativos morales ineludibles para el ser humano.

En tal sentido, la religión desde un punto de vista histórico, fue una de las primeras educadoras de los grupos humanos entendiendo por educación la asimilación subjetiva o intersubjetiva de marcos explicativos acerca de por qué la realidad es como es y acerca de cuál es el lugar de los individuos y de la colectividad en esa realidad. También la religión nutrió las prácticas sociales de referentes normativos que indicaban con contundencia el carácter bueno o malo, justo o injusto de las acciones humanas. La religión debe ser entendida como un constructo sociocultural.

Tradicionalmente las sociedades humanas fueron educadas por cosmovisiones religiosas y por quienes ejercían la autoridad. Fue así como primero la filosofía y luego la ciencia, establecieron brechas en el campo educativo. De allí que la filosofía de la religión tendría como una de sus funciones generar conciencia crítica acerca de la forma de asumir las creencias y contribuir racionalmente para la transformación individual y social del sujeto.

Históricamente encontramos que la filosofía desde los presocráticos hasta la actualidad y la ciencia desde el renacimiento en adelante, no excluyen a la religión de la labor educativa. De allí que el papel de la filosofía de la religión en la educación es importante para generar nuevas concepciones acerca del hombre, del mundo y de Dios que a la par coadyuva para el desarrollo de una nueva visión de la educación, una educación crítica basada en argumentos y en contextos reales que contribuyan para la realización del ser humano como un sujeto integro e integral.

Si la ciencia y la filosofía proporcionan el horizonte normativo necesario para la vida, la filosofía de la religión deberá instaurar un marco intelectual y cultural crítico que complete el proceso formativo y espiritual del ser humano. La filosofía de la religión deberá proponer mecanismos racionales para fortalecer las creencias religiosas, para la defensa de la fe en todos los ámbitos sociales, de manera especial en el campo educativo con el fin de superar las crisis morales y espirituales que se experimentan en los últimos tiempos.

La Filosofía de la religión puede convertirse en el espacio de orientación y de creación del sentido mismo de la vida; también puede convertirse en el lugar de superación de las diversas problemáticas existenciales experimentadas por el ser humano.

La Filosofía de la religión proporciona las herramientas racionales necesarias que permiten “recuperarse, sobreponerse y adaptarse con éxito frente a la adversidad, y desarrollar competencia social, académica y vocacional,…” (Henderson y Milstein, 2003, pp. 26-27), aspecto que Rirkin y Hoopman denominan como resiliencia, entendida como un proceso psicobiológio que atañe a lo secreto que hay en todo individuo; resiliencia entendida como la capacidad para transformar, para reelaborar un acontecimiento insoportable en algo vivible.

Toda creencia religiosa debe ser comprendida e interpretada desde las exigencias textuales y contextuales que ella misma exige. A su vez, el proceso educativo no puede omitir y peor renunciar al proceso de formación intersubjetiva que conduce críticamente a la búsqueda de la verdad y de la justicia.

A continuación, se presentan algunas reflexiones acerca de la incidencia del pensamiento crítico en la comprensión de las creencias religiosas.

Incidencia del pensamiento crítico en la comprensión de las creencias religiosas individuales y sociales

Para la comprensión de este tema, es importante realizar algunas puntualizaciones acerca de la persona y su vinculación con la cultura misma ya que ésta es la que determina de alguna manera el tipo de pensamiento en el sujeto social.

Es así como al observar el comportamiento de las personas, podemos ver que sus acciones y omisiones están orientadas por el sistema de creencias que le han sido inculcadas desde su niñez en su familia, en su cultura y en la sociedad en general. La religión, como elemento cultural, también tiene un papel preponderante en la formación de la conciencia moral del ser humano. Más allá del aspecto mágico que acompaña a toda religión, el comportamiento moral, es un elemento determinante para lograr la “salvación”. Es por eso que las instituciones religiosas:

….suministran un sistema de reglas y normas de conducta. […] Las religiones además no son un simple sistema de creencias, ellas definen un modo de vida. En ellas yacen normas de conducta que regulan varias formas de comportamiento. Ellas pueden gobernar la relación entre los sexos y determinar qué conducta sexual es virtuosa o pecaminosa. Esto también se aplica a la estructura de la familia, delineando el rol apropiado del padre, madre e hijos (Kurtz, 2007, p. 1).

Así mismo, las instituciones religiosas operan sobre otras instituciones sociales complejas que introducen tabúes y fobias, de allí que:

…algunas acciones son juzgadas ejemplo de virtud y nobleza, y son recompensadas tanto en esta vida como en la siguiente. Otras son consideradas malvadas e impermisibles, y quizás puedan ser castigadas con la muerte, excomunión, exilio, castigos físicos, prisión o desfavoreciéndolas (Kurtz, 2007, p. 1).

Como queda en evidencia, la religión tiene una gran capacidad para influir en las personas. Por esta razón, la necesidad de analizar críticamente las creencias religiosas continúa vigente; más aún cuando, día a día, se puede observar que la religión va regresando al ámbito público. Esta realidad se hace visible debido a que:

…las huellas sociales de la religión se detectan hoy principalmente en dos ámbitos distintos. Por una parte, las religiones adoptan una postura concreta ante las cuestiones políticas o toman pare en los debates oficiales. […] Pero también las demás comunidades religiosas –islamistas, budistas, hinduistas, etc.- se han vuelto unos actores cada vez más importantes en las sociedades occidentales (Reder & Schmidt, 2009, pp. 15-16).

Como bien lo indican los autores citados, la religión vuelve a tener vigencia en la sociedad contemporánea. A pesar del gran avance de las ciencias fácticas y teóricas iniciadas en la modernidad, que en gran medida ya han explicado mucho de lo que antes se le atribuía a Dios, en la actualidad, no se ha dejado de buscar algo o alguien trascendente que de sentido a la existencia del hombre.

Esta es la razón por la que, a pesar de que, desde mediados del siglo anterior y con la influencia del pensamiento posmoderno, las religiones más conocidas como el cristianismo o el judaísmo -sobre todo en Europa-, han tenido una disminución de sus seguidores, también es cierto que gran parte de personas pasan a integrar las filas de grupos con otro tipo de creencias tales como el esoterismo, el ocultismo o el chamanismo, por nombrar algunas. Como bien lo expresa Gastaldi (1995):

…sin embargo la modernidad y la posmodernidad, no han destruido la religión, pero sí han posibilitado la deserción masiva de las religiones institucionalizadas, para dar paso a movimientos religiosos y para-religiosos de todo tipo. Asistimos al ‘boom’ del esoterismo… (p. 27).

Ahora bien, tanto las religiones históricas como los grupos esotéricos, de una u otra forma, suelen influir en el comportamiento humano. Para lograr dicha influencia, los distintos grupos religiosos han desarrollado métodos de adoctrinamiento para inculcar sus contenidos de fe. Sabemos que:

El adoctrinamiento tiene como fin inculcar en la población una forma de pensar. Este objetivo ha sido primordial en diversos gobiernos y administraciones. Es indiferente la época y el lugar. El adoctrinamiento y el control social han estado presentes a lo largo de la historia y han adoptado diversas formas, que actualmente siguen presentes (Rodríguez, 2015, p. 18)

Pero, como ya ha sucedido en la historia, toda doctrina puede ser utilizada para manipular y controlar.

Como ejemplo de esta manipulación podemos mencionar la caza de brujas que tuvo lugar en la Europa Medieval. Según Francisco Burgos “La bruja encarnaba un espíritu de subversión contra el orden establecido por el Estado y la Iglesia. Su figura era sinónimo de conspiración contra la sociedad y sus instituciones aliándose a la vez con las fuerzas del mal” (Burgos, 2011, p. 2).

Para contrarrestar este peligro, la sociedad patriarcal de aquella época imponía unas formas de ser y de actuar, unas normas que debían ser cumplidas, es así como:

…. en la sociedad destacaba el miedo a lo desconocido. No podían entender cómo eran capaces de curar ciertas enfermedades, cómo llevar a cabo un parto con grandes complicaciones y cómo reunían tantos saberes y conocimientos. El adoctrinamiento era tal que hasta usaban a los niños para que acusaran a sus propios padres (Rodríguez, 2015, p. 18).

Algo que se debe analizar en el ámbito del adoctrinamiento, es que, los contenidos de tales enseñanzas quedan a discreción de las instituciones religiosas, de los líderes o de la familia. Esto implica que, los creyentes, bien pueden ser educados en valores como en antivalores; todo depende de las concepciones de bien y de mal que tengan los líderes de turno.

La implicación negativa de esta realidad es que, el adoctrinamiento religioso, bien podría ser perjudicial para los niños o los jóvenes que la reciben. Esta fue una de las preocupaciones del gobierno francés, por ejemplo, cuando en mayo de 2013, analizó las reformas a su ley de educación. Briones Irene (2013) lo comenta así:

Además, el aumento del control de la instrucción en familia, se dispara bajo el temor de que muchos niños, franceses y extranjeros, entre los seis y los dieciséis años no atiendan a la escuela, siendo objeto de la influencia de sectas. Los niños corren el riesgo de ser marginados y de ser incapaces de desarrollar un espíritu crítico. Estas razones fueron sopesadas durante las discusiones parlamentarias de la ley (p. 78).

Es verdad que en los países democráticos en donde se respetan los derechos humanos y las libertades individuales, está consagrada la libertad de culto y la libertad de conciencia, pero, dichas libertades, no siempre contribuyen al bienestar de los ciudadanos. Ante los problemas mencionados, es muy atinente los dicho por Nuria Rodríguez (2015): “la mejor forma de hacer frente a la manipulación es adoptar un sentido crítico, estar informado, poseer una gran cultura y adoptar distintos puntos de vista” (p. 37). La ignorancia está íntimamente relacionada con el adoctrinamiento.

En la actualidad, persiste la necesidad de superar la manipulación y el miedo. Como ya lo indica la autora citada, el desarrollar una actitud crítica, contribuirá mucho para superar el adoctrinamiento irreflexivo.

Todo lo anteriormente abordado conduce a la reflexión necesaria sobre el diálogo que debe existir entre razón y fe, mediado por el pensamiento crítico.

De acuerdo al análisis realizado, la fe religiosa no debe ser meramente dogmática. La capacidad reflexiva del ser humano debe también iluminar el ámbito de la fe que a decir de Habermas (2006):

El refrenamiento de la religión por la razón no es asunto de la autoterapia filosófica; no sirve a la higiene mental propia, sino a la protección del público general frente a dos formas de dogmatismo. Por una parte, el ilustrado Kant querría hacer valer la autoridad de la razón y de la conciencia moral individual contra una ortodoxia encastillada eclesialmente, que hace de los principios naturales de la moral un asunto secundario. Pero por otra parte, el moralista Kant ataca también el escepticismo derrotista de la Ilustración. Contra el escepticismo, Kant quería salvar los contenidos de fe y las obligaciones de la religión que puedan justificarse dentro de los límites de la mera razón (p. 218).

De esta forma, Habermas (2006) indica que razón y fe, no se excluyen ni se anulan entre sí, sino que pueden colaborar en pro del crecimiento humano. Más que defender una verdad revelada y unos preceptos infalibles, las creencias religiosas deben propender a la realización vital de quienes compartan una u otra creencia religiosa. Este objetivo se alcanzará sólo si la fe se deja iluminar por la razón y la razón no se cierre sobre sí misma, negando los aportes axiológicos que bien pueden aportar las distintas creencias religiosas.

Para mostrar la forma en que la fe puede beneficiarse de la razón, a continuación, se presenta un ejercicio de aplicación. Se analiza una creencia religiosa, siguiendo la metodología resumida en diez pasos, propuesta por Robert Ennis (citado por ARENAS, 2013, p. 83). La creencia a analizar es la que indica que Dios ha prohibido a sus fieles hacerse una transfusión de sangre. A continuación, se desarrolla cada uno de los 10 pasos indicados por Ennis (1989) en el libro El pensamiento crítico:

1. Evaluación de la credibilidad de las fuentes: Las fuentes de la creencia mencionada es la Biblia. Las citas utilizadas para justificar esta práctica son: Levítico 17, 10 y en Hechos 15, 28-29. Al analizar objetivamente las citas, no se puede encontrar una prohibición explícita de realizar transfusiones de sangre, es decir la prohibición no existe. Debemos tomar en cuenta que la fuente proviene de una cultura de hace más de dos mil años, por eso, para no caer en errores, hay que analizar el contexto en el que surge dicha idea.

2. Reconocimiento de las conclusiones, razones y suposiciones: Conclusión: Dios prohíbe las transfusiones de sangre. Razones: La Biblia lo ordena y hay que obedecer a Dios. Suposición: Las transfusiones están en contra de la voluntad de Dios.

3. Valoración de la calidad del argumento, incluso la aceptabilidad de las razones, suposiciones y hechos en los que se apoya: La calidad del argumento es muy elemental. Al no haber una prohibición explícita, a través de una interpretación por demás subjetiva, se hace decir a la Biblia algo que no consta en ella. Desde la perspectiva de la dignidad humana, aún si la prohibición fuera explícita, es inaceptable, ya que atenta contra el derecho a la vida de hombre.

4. Elaboración de un punto de vista propio sobre el tema, así como de su justificación: El autor de este artículo considera que ningún precepto religioso debe atentar contra la vida de ningún ser humano. Justificación: Desde la perspectiva del autor de este artículo, se afirma que resulta contradictorio que Dios cree al hombre para que muera, solo por no obedecer una interpretación particular de un texto bíblico.

5. Formulación de proposiciones de aclaraciones pertinentes: No todo lo que una persona cree necesariamente es verdad. Si alguien cree que debe morir por un precepto religioso, debe preguntarse si aquello en lo que cree es realmente la voluntad de Dios.

6. Concepción de experiencias y evaluación de proyectos de la experiencia: como experiencia podemos ver el número de fallecimientos debido a la negativa a realizarse una transfusión de sangre. Como proyecto sería emprender campañas de concienciación para evitar la pérdida de vidas humanas.

7. Definición de términos en función del contexto: El término fundamental en el caso que estamos analizando es el de transfusión. En el contexto en el que aparecen las citas bíblicas utilizadas para prohibir las transfusiones de sangre, las transfusiones eran inexistentes. Los escritores de la Biblia no tenían conocimiento de esta práctica médica. Por esta razón es imposible decir que Dios o la Biblia prohíben las transfusiones de sangre.

8. Manifestación de una mente abierta: En este caso, sería deseable que los que comparten esta creencia tengan una mente abierta para evitar la muerte. Desde la perspectiva de los que no compartimos esa creencia, una mentalidad abierta no significa dejarlos morir sin más. Un signo de mentalidad abierta sería dialogar con estas personas para que desarrollen el pensamiento crítico y no mueran solo por una creencia religiosa.

9. Realizar un esfuerzo constante por estar bien informado: Una persona que comparte dicha creencia, debería investigar más acerca de lo que dice la ciencia con respecto a la naturaleza y los beneficios de las transfusiones de sangre. También es importante acudir a fuentes imparciales, de ese modo se puede obtener información más objetiva. A nivel educativo, es importante que, en la educación formal, se imparta conocimiento acerca del tema que nos ocupa. Con el conocimiento adquirido, las personas tendrán un mejor criterio al momento en que se le invite a compartir dicha creencia.

10. Formulación de conclusiones cuando la situación lo justifique: El hecho de que mueran personas justifica sacar las siguientes conclusiones: a) ninguna creencia religiosa debería fomentar, directa o indirectamente, la muerte de sus integrantes. b) todas las religiones deben propender a la formación en valores y a defender los derechos humanos. c) toda interpretación bíblica debe hacerse con rigurosidad filosófica.

Por otra parte, la reflexión acerca de la condición humana parece constituirse en uno de los temas centrales de la filosofía y de las comunidades seglares. En tal virtud, es importante revisar cómo incide el pensamiento crítico en la comprensión de las creencias religiosas como una parte fundamental de la cultura y de la sociedad.

El pensamiento crítico permite superar los criterios unidireccionales del puro racionalismo, del naturalismo o del mero empirismo, al contrario, la ejercitación de este tipo de pensamiento incide notablemente en el sujeto a través de los siguientes enfoques y principios:

  1. • Enfoque constructivista para deconstruir, reconstruir y proponer activa y críticamente

  2. • Principio de individualidad que exige los caracteres individuales y personales (la subjetividad)

  3. • Principio de socialización/colectividad que supone trascender la pura subjetividad cerrada para abrirse a las relaciones intersubjetivas

  4. • Enfoque praxológico que determina la función práctica que implica admitir la dimensión operativa que permite la superación de la opresión, de la tendencia sumisa y de tinte colonial.

  5. • Principio de cultura que se constituye en el manto que cubre el ser y el hacer humano; principio de cultura que hace reconocer la afirmación de Ortega y Gasset: el ser humano no tiene naturaleza, sino cultura. Esto es admitir que la naturaleza humana es la cultura. La cultura se encuentra determinada por diversos factores.

  6. • Principio temporal por cuanto el ser humano, su pensar y accionar se encuentra inmerso en un tiempo y un espacio determinado.

El pensamiento crítico permitirá enfocar las creencias religiosas de manera objetiva, constructiva y proyectiva mirando la realidad individual sin descartar la realidad del otro y del contexto. Prosigue un conjunto de alternativas para la comprensión racional de las creencias religiosas.

Alternativas para la comprensión racional de las creencias religiosas

En este acápite se propone un conjunto de alternativas para la comprensión racional de las creencias religiosas. Todas las alternativas pedagógicas que aquí se proponen han sido derivadas de los principios del pensamiento crítico y creativo:

  1. • Establecer escenarios lúdicos y atractivos que potencien el desarrollo de habilidades propias del pensamiento crítico y creativo.

  2. • Plantear problemas y preguntas directrices que orienten a los estudiantes para ejercitar su pensamiento con claridad y precisión.

  3. • Apertura de espacios de reflexión que permitan generar soluciones creativas frente a la formulación de problemas sencillos y complejos

  4. • Fomentar la capacidad de argumentación y de respeto por las opiniones ajenas y/o formulación de ideas divergentes

  5. • Promover los principales valores como la libertad de pensamiento, de expresión, empatía, justicia, igualdad, honestidad, responsabilidad y humildad.

  6. • Propiciar habilidades colaborativas, cooperativas y de participación colectiva.

1. Comparación mediante la interrogación (CMI). Permite proponer un conjunto de ejemplos, hechos, problemas o temas para buscar semejanzas y diferencias y a continuación se deberá seguir la guía propuesta para desarrollar esta operación:

  1. • ¿Cuáles son las diferencias existentes entre los ejemplos, problemas, hechos, objetos, casos o temas propuestos?

  2. • ¿Con qué aspectos discrepa?

  3. • ¿Cuáles son las similitudes encontradas?

  4. • ¿Con qué aspectos concuerda?

2. Interés, expectativa y sentido (IES). Intenta responder a cada una de las siguientes preguntas que orientan el procedimiento:

  1. • ¿Por qué debo saber sobre esto? (permite determinar la curiosidad e interés por el conocimiento).

  2. • ¿Qué sucedería si supiera sobre esto? (permite identificar la expectativa por saber sobre el tema, hecho o problema)

  3. • ¿Para qué me sirve este nuevo conocimiento? (determinar la importancia o la necesidad de un nuevo aprendizaje)

3. Reflexión, acuerdo, desacuerdo y conclusión (RADC). Consiste en proceder críticamente en función de lo solicitado:

  1. • Proceso de asociación de las características observadas y la interiorización del tema, problema o del objeto analizado.

  2. • Identificación de la tesis, características, ideas, proposiciones o argumentos con los que comparte

  3. Determinación de ideas, proposiciones o argumentos con los que discrepa o no se encuentra de acuerdo Construcción de una nueva idea, propuesta o argumento sobre el tema, problema u objeto analizado.

Así mismo, Santiuste et al. (2001) conceden un lugar a las inferencias dentro de lo que denominan los procesos cognitivos del pensamiento crítico, ellos consideran los siguientes cinco procesos fundamentales:

Analizar: consiste en identificar las partes o componentes de un objeto y descubrir sus relaciones. Implica establecer un criterio o un propósito para el análisis, reconocer las diferentes partes o elementos, identificar las relaciones entre éstas, e identificar el principio integrador o regulador.

Inferir: obtener una información a partir de los datos disponibles, interpretando, traduciendo, extrapolando. Implica: establecer un propósito, analizar la información disponible, relacionar la información con otros conocimientos, interpretar los datos, reconocer supuestos, señalar causas y efectos, hacer generalizaciones y predicciones.

Razonar: llegar lógicamente, deductivamente e inductivamente, a una conclusión o proposición a partir de otras premisas o proposiciones. Implica establecer un propósito, identificar y analizar las premisas, derivar lógicamente una conclusión, y analizar la relación entre las premisas y la conclusión.

Solucionar problemas: superar los obstáculos y vencer las dificultades que impiden lograr un objetivo. Implica establecer un propósito, identificar un problema; analizar el problema, punto de partida, objetivo, dificultades, recursos; formular vías o alternativas de solución, evaluar posibles alternativas y elegir, y actuar evaluando procesos y resultados.

Tomar decisiones: selección de un plan de acción para lograr un objetivo. Implica identificar objetivos, identificar alternativas, analizar y evaluar alternativas, teniendo en cuenta valores, limitaciones, recursos, consecuencias y costos, evaluar y jerarquizar las alternativas según criterios, seleccionar la alternativa y ponerla en práctica, y evaluar procesos y resultados (p. 387).

Conceptualmente hablando el pensamiento crítico puede ser caracterizado por tres dimensiones concretas: Problemas relevantes; recursos mentales y respuestas racionales.Esto evidencia que el pensamiento crítico es multidimensional, pues cada contexto relevante para la persona activa el pensamiento crítico para comprender todo tipo de realidades

Los recursos mentales, comprenden tanto los conocimientos y experiencias previas del sujeto como sus habilidades y destrezas para manejar tales conocimientos. Se incluyen aquí los conocimientos tanto sobre el conocimiento en sí mismo como sobre los procedimientos y estrategias para abordarlo.

Lo que importa es mostrar que una filosofía crítica es un espacio de encuentros, de tolerancia, de examen crítico de las ideas que hacen posible pensar en la sociedad como un espacio renovador, es decir, la capacidad crítica es la que hace que el ser humano pueda renovar la cultura, la sociedad, la familia, e incluso la religión.

Como es de dominio público, a pesar de que el fenómeno religioso sí tiene mucho que aportar en la formación integral del ser humano, lastimosamente también hay mucha manipulación y mentira. Para tratar de superar lo negativo que tiene el fenómeno religioso, aplicar la metodología propuesta por el pensamiento crítico será de utilidad. Como requisito previo será necesario conocer las características de las creencias en general y las creencias religiosas en particular.

Conclusiones

Del análisis realizado, se puede concluir que el método analítico llamado pensamiento crítico, es un método muy útil para desarrollar la capacidad de entendimiento de las personas que son entrenadas en dicho método.

Facione (2007) resume bien los beneficios de actuar con pensamiento crítico cuando expresa:

Enseñe a las personas a tomar decisiones acertadas y las equipará para mejorar su propio futuro y para convertirse en miembros que contribuyen a la sociedad, en lugar de ser una carga para ella. Ser educado y hacer juicios acertados no garantiza, en absoluto, una vida feliz, virtuosa, o exitosa en términos económicos, pero ciertamente ofrece mayor posibilidad de que esto se logre. Y es definitivamente mejor que afrontar las consecuencias de tomar malas decisiones y mejor que agobiar a amigos, familia, y al resto de nosotros con las consecuencias indeseables y evitables de esas decisiones desacertadas (Facione, 2007, p.1).

Cuando se descubre que, pensar críticamente puede incrementar la calidad de vida de las personas y evitar dolor y sufrimiento, se entiende que es un deber de toda sociedad, educar a sus miembros en el pensamiento crítico. Todo ser humano tiene el derecho a que se le enseñe a pensar críticamente. En el momento en que la persona desarrolla dicha capacidad, entiende mejor su entorno social, cultural, político y religioso. Así, su calidad de vida puede incrementarse, ya que, una manera crítica de ver la vida, le ayudará a tomar mejores decisiones en pro de su perfeccionamiento personal, social y económico.

En el ámbito religioso, la persona que ha desarrollado su capacidad crítica, puede entender mejor sus creencias. En la medida que las personas sean capaces de analizar racionalmente su fe, podrán entender si es coherente o incoherente, edificante o destructiva. Al entender lo uno y lo otro, el integrante de cualquier religión, podrá depurar sus creencias haciéndolas más humanas.

En lo educativo, es de vital importancia que se diseñen políticas tendentes a desarrollar la capacidad crítica del niño, del joven y del adulto. Como lo expresa Floralba Aguilar (2008):

A lo largo de la historia se ha podido evidenciar que tanto la educación como la ética persiguen un objetivo fundamental: la formación de la conciencia moral del hombre para que éste intuya los valores éticos, logre el desarrollo y la maduración de la personalidad tanto en el ámbito físico, mental, afectivo, moral y trascendente, así como la integración del ser humano con la naturaleza, con la sociedad y con Dios, lo cual prueba la afirmación de que el hombre es por naturaleza: “un ser en relación” y que el desarrollo moral avanza cuando, como dice Lévinas, se tiene conciencia del otro como rostro humano, un ser que me espera, un ser que me exige una responsabilidad, que requiere compartir el proyecto de humanizar este mundo (Aguilar, 2008, p. 50).

Sólo con ciudadanos formados en valores éticos, será posible una sociedad más justa, pacífica y tolerante.

De la misma manera, en el ámbito religioso, la capacidad crítica es una herramienta muy eficaz para el creyente. Gracias a un criterio formado, un creyente puede discernir entre la verdad y la mentira, descubrir el engaño, evitar el dogmatismo y el fanatismo. Con un criterio formado, aquella persona que profese una fe religiosa, será capaz de evitar la cerrazón sobre sí mismo y podrá abrirse al respeto y a la tolerancia, de esta forma será posible convivir pacíficamente con aquellos que no comparten sus creencias.

Para terminar, es importante recordar la frase de Hans Küng: “No puede haber paz entre las naciones sin paz entre las religiones” (Küng, 1995, p. 98). Y no habrá paz religiosa, si no se educa a los creyentes en el respeto a las creencias de los demás. En el momento en que las distintas comunidades religiosas se cierran sobre sí mismas y niegan validez a otras formas de creer, será imposible forjar el mundo de paz y justicia que todos anhelamos. Solo en la medida en que los seres humanos seamos capaces de superar los prejuicios personales, sociales, políticos y religiosos, seremos capaces de formar una sociedad realmente humana.

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Notas de autor

1 Magíster en Filosofía. Máster en ética y democracia. Diplomado Superior en Docencia Universitaria. Licenciado en Filosofía. Tecnólogo en Electrónica. Docente Universidad Politécnica Salesiana del Ecuador.

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