LLamado a contribuciones Nº 14 - 2017

En los años recientes, todo tipo de regímenes han establecido políticas de control y securitización de internet (Freedom House, 2016). Se ha encontrado en la literatura evidencia de que los países con regímenes autoritarios tienden a limitar el desarrollo de la infraestructura de acceso a internet y a incrementar los controles sobre los proveedores de servicios (Puyosa, 2016). Los mecanismos de control de primera generación (filtrado de palabras clave y bloqueo de contenidos) son considerados muy costosos en términos de reputación internacional y legitimidad interna. A partir de 2009 comenzaron a usarse controles de segunda-generación, tales como ralentización de las conexiones a internet, bloqueo just-on-time en momentos de alta conflictividad política (Pearce & Kendzior, 2012; Crete-Nishihata, Deibert & Senft, 2013; Murdoch & Roberts, 2013). Asimismo, se encuentra evidencia de prácticas de control que se basan en mecanismos policiales, judiciales o administrativos: impuestos al uso de internet, monitoreo masivo y prisión por expresión política en la web (Kerr, 2014). Finalmente, se observan el uso de información publicada en-línea para hostigar o acusar legalmente a activistas políticos, grupos de  “ciberactivistas” son pagados para interferir en debates sobre asuntos políticos y “patriotic hacking”  contra activistas opositores es promovido (Kerr, 2014; Puyosa, 2016).

Para este monográfico convocamos a la presentación de estudios sobre las políticas de control de internet vigentes en países de Latinoamérica en la última década. Los estudios que se presenten deben basarse en rigurosos análisis de datos empíricos, sin restricción en el uso de distintos métodos  y técnicas de minería de datos, análisis estadístico, y análisis de redes sociales. Tenemos  interés en cubrir un amplio espectro de regímenes políticos y modelos de regulación comunicacional, que incluyan autocracias, regímenes híbridos, poliarquías de bajo desempeño y democracias de alta calidad. Estudios comparativos entre más de tres países son especialmente bienvenidos.